domingo, 21 de octubre de 2012

8. Racionalidad humana y derechos humanos (21/10/12)


RACIONALIDAD HUMANA Y DERECHOS HUMANOS

 

                        Maribel LIMA ROMERO

 

Los derechos humanos conceptualizan un deber ser de la existencia humana, de la vida de las personas en la comunidad. Se erigen en principios políticos y sociales de la justicia moderna. Principios que permiten juzgar si las relaciones sociales en un Estado son justas o injustas, si las leyes de una nación lo son.

La universalidad de los derechos humanos es producto del intercambio cultural, pues éste estrecha las relaciones entre distintos pueblos y hace que compartan valores e ideas, además, el comercio, las guerras y la comunicación entre las naciones lo favorecen, de manera especial las industrias editorial y periodística traen a la modernidad el pensamiento de la antigüedad y del medioevo y lo traducen a las más diversas lenguas, reproducen, en materiales impresos o electrónicos, las ideas y pensamientos actuales y pasados y los dan a conocer en los lugares más remotos.

El desarrollo científico y tecnológico alcanzado, así como la educación nacional, las universidades y los centros de investigación de nuestra época, serían impensables sin la industria editorial. La sociedad moderna es la sociedad del libro y la universalidad de éste ha generado ideas comunes a escala mundial.

El comercio de otros bienes ha estrechado a las naciones y las ha vuelto más interdependientes, las guerras modernas, por su parte y justo por su capacidad destructiva, hicieron que nuestras sociedades tomaran conciencia del valor de la vida. Cuando el intercambio de todo tipo de bienes adquiere una dimensión mundial, la cultura y las ideas acerca de lo que se considera es un bien igualmente lo hacen. No es gratuito que la declaración de los derechos humanos fuera promulgada justo después de terminar la Segunda Guerra Mundial, la interconexión entre las naciones había adquirido ya esa dimensión.

Una de las ideas más difundidas desde el renacimiento y la ilustración es la conceptualización del ser humano como un ente racional, es decir, como un ser que se piensa a sí mismo y que al pensarse en lo individual se piensa en lo social pues la existencia individual implica siempre un existir con los otros.

Lo social proviene del pasado, de otra vida social pretérita que llega al presente y va hacia el futuro, se piensa en el devenir histórico. Esta concepción de ser humano, histórica y cultural, queda plasmada con toda nitidez en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En ella, la existencia humana es definida por la razón y la conciencia y a partir de estos atributos el individuo es considerado libre e igual: "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".

En esta tesitura, la razón es el fundamento de la libertad y el atributo que diferencia al ser humano del resto de los animales, éste será considerado como un ente, el único, que tiene derecho a la vida y, en consecuencia, a la seguridad de su persona y sus propiedades, todo individuo, señala la declaración de derechos humanos, "tienen derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona" La vida será considerada el mayor bien, porque es la condición necesaria para el ejercicio de la libertad, le sigue la seguridad de la persona, ésta es indispensable para la preservación de la vida, por ello ha sido juzgada como la razón de existir de la comunidad política. Cuando un Estado es incapaz de garantizar la vida y las propiedades de sus ciudadanos ha perdido su razón de ser, y en tanto que comunidad política ha sido destruido, en todo caso es un Estado de guerra como aquel que Hobbes describe en su Leviatán, donde no hay nada que pueda considerarse justo o injusto, porque al haber sido destruido el bien más elemental, la seguridad de la persona, no puede haber asociación alguna, pues no hay nada en común, a no ser el temor y la violencia.

La vida y la seguridad de la persona son dos bienes esenciales en la declaración de derechos humanos, no obstante, la libertad ocupa un lugar privilegiado, pues es ésta la que permite conceptualizar al ser humano como un ente racional y la que con mayor claridad remite a los procesos históricos que gestan a los derechos humanos, como a continuación se verá.

domingo, 14 de octubre de 2012

7. Derechos humanos (14/10/12)


DERECHOS HUMANOS

 

                        Maribel LIMA ROMERO

 

Los Derechos Humanos pueden ser definidos como aquellas exigencias que brotan de la propia condición natural del hombre, aclarando que está postura trae consigo una postura ius naturalista. Ahora bien, son llamados humanos porque son del hombre, de la persona humana, de cada uno de nosotros, puede decirse que el hombre es el único destinatario de estos derechos, de tal forma se debe reclamar el reconocimiento, el respeto, la tutela y la  promoción de parte de todos, y especialmente de la autoridad, mediante la coerción, lo que planteaba la fundamentación ius postivista, que establece que el Estado cumple un papel fundamental, porque las autoridades deben, además de reconocerlos, ponerlos en práctica dentro de la sociedad, para que puedan desarrollarse en un ambiente próspero.

La palabra derechos humanos no es la única que se utilizó para señalar los derechos inherentes al hombre, sino que son nombrados de múltiples maneras. Esto ocurre por diversas causas, entre las que podría nombrar, el diferente idioma, el uso lingüístico de cada sociedad, las diferentes culturas, la doctrina de los autores, las distintas posturas, entre otros, así tenemos que la denominación Derechos Humanos es la más usual en los últimos tiempos.  

Los Derechos Humanos se fundamentan en la naturaleza humana, tales derechos le son inherentes al hombre en cuanto tal, en cuanto tiene naturaleza.

Desde la antigüedad ha sido buscada la explicación sobre la naturaleza humana. En esta tesitura tenemos que los estoicos, percibieron la natural inclinación de hacer el bien, considerándolo como el primer principio, innato en la naturaleza del hombre, "haz el bien y evita el mal". Posteriormente, Cicerón encuentra el fundamento de los derechos humanos en la recta razón, que es la encargada de discernir lo bueno en la conducta humana como justo y verdadero, y lo malo como injusto, pero a su vez, la recta razón natural es mas bien la que nos permite discernir los verdaderos derechos humanos, su alcance y jerarquía, que no es el fundamento de los derechos humanos, sino que la base de los mismos se encuentra en la naturaleza humana por lo cual estos son para todos los hombres, como consecuencia, ser la dignidad de la naturaleza humana, su fundamento.

La propia naturaleza humana otorga titularidad a estos derechos universales, inviolables e irrenunciables, por lo tanto, al encontrar allí su fundamentación, deducimos que no pertenecen al hombre por una disposición estatal, alejado del derecho positivo, sino que le pertenecen por el solo hecho de ser persona humana.

De tal suerte que estos derechos deben ser:

*Reconocidos: en todos los hombres por igual, este reconocimiento debe ser real y fundamental, reconocidos para poder ser defendidos.

*Respetados: para poder efectivamente proteger la dignidad humana y para hacer que su realización sea posible.

*Tutelados: una vez reconocidos y respetados, debo protegerlos, la tutela corresponde a cada hombre, al estado y a la comunidad internacional.

*Promovidos: deben darse a conocer y ser elevados en todo sentido, para evitar que sean violados.

Ahora bien, los derechos humanos son universales porque pertenecen a todos los hombres, a todos por igual, en todo tiempo y lugar y se encuentran de manera innata ligados a la naturaleza del hombre.

La universalidad es una de las características de la ley natural, de la cual los derechos humanos se encuentran en dependencia Universal, común a todos los pueblos y naciones, es la posibilidad de que ante una misma situación la solución sea siempre la misma.

Con relación a la universalidad, hablamos de la internacionalización. Esta comienza en la segunda mitad del siglo XX, es un fenómeno que acontece en el plano internacional, por el cual el problema de los derechos ya no es exclusivo resorte de cada estado en su jurisdicción interna, sino además del derecho internacional público. A la vez el derecho internacional público se ocupa y preocupa de ellos, y formula su propia declaración de derecho en documentos internacionales, como el de las Naciones Unidas de 1948 y en demás tratados, pactos y convenciones, es decir, comienza la positivización de los derechos humanos.

Con esto, el hombre ha adquirido la calidad de un sujeto del derecho internacional, ya que todo hombre puede llevar denuncias o quejas ante las organizaciones supra-estatales, para que sus derechos sean respetados y defendidos.

Universalizar los derechos es admitir que todos los hombres siempre y en todas partes deben gozar de unos derechos porque el hombre es persona. Internacionalizar los derechos es hacer exigible en virtud del derecho internacional público que todo estado reconozca unos derechos a todos los hombres, también porque el hombre es persona.

 

 

domingo, 7 de octubre de 2012

6. Cidade de Deus (07/10/12)


CIDADE DE DEUS

 

                        Maribel LIMA ROMERO

 

“Cidade de Deus” es una película brasileña de drama criminal lanzada durante el año dos mil dos. Fue basada en hechos reales que sucedieron en la favela Ciudad de Dios en la década de los sesentas, setentas y ochentas, aunque dichos eventos fueron previamente narrados en la novela del mismo nombre de Paulo Lins publicada en mil novecientos noventa y siete, por lo que la película es el resultado de la adaptación del libro a la pantalla grande.

La película se enfoca en la guerra entre Zé Pequeño y Mané Galinha, desarrollada en una favela de Río de Janeiro llamada Ciudad de Dios. La frase que identificó a la película fue:

 

"Lucha y nunca sobrevivirás... Corre y nunca escaparás...".

 

Hacer un resumen de la película es bastante complicado ya que se trataría de resumir la vida de una favela en tres décadas distintas, por lo que dicha sinopsis no lo podría considerar nuestro objetivo.

Se podría decir que lo importante es que la película refleja la vida de la favela, incluso muchos de los actores, fueron residentes de favelas, unos son originarios de la misma Ciudad de Dios.

Como estudiantes de maestría en Derecho lo primero que imaginamos cuando hablamos de las favelas brasileñas es de un pluralismo jurídico y de Boaventura de Sousa Santos. Pero en este sentido debemos de recurrir a nuestro criterio humano y emplear recursos multidisciplinario para analizar la justicia dentro de una favela.

En el imaginario colectivo, la favela es un espacio propiamente urbano y que posee significados propios, ya establecidos a nivel global. Difícilmente se la puede asociar a otro país que no sea Brasil, lo que la convierte en un espacio único y de una semiótica inamovible.

¿Qué tan ciertos son esos significados, que ya se han convertido en mitos? En términos generales nuestro interés no deberá estar en analizar los estereotipos que se han adueñado de la favela y la pobreza desde el exterior, se hará frente a la favela como un espacio de significados móviles y transpuestos.

Por sus características geográficas y culturales, Rio de Janeiro es un ejemplo de ciudad excéntrica. Es una ciudad que por situarse a orillas del mar y junto a la desembocadura de un río, como creyeron los portugueses, se ubica en un extremo del espacio cultural, por esto mismo es una ciudad que se inclina al despliegue, a la apertura y a los contactos culturales.

Las ciudades excéntricas se encuentran en lucha con la naturaleza, en cuanto en ellas se privilegia a la razón, pervirtiéndose los órdenes naturales. Rio, por ser una ciudad de accidentada geografía, no posee un territorio de óptimas cualidades para la urbanización.

El rápido y masivo crecimiento de las favelas en Rio tendría como causa una ola de inmigración rural desde los estados vecinos y del noreste alrededor de 1930, producida por una brusca baja de los precios mundiales de los productos agrícolas brasileños.

En la ciudad, el establecimiento de nuevas fábricas y su demanda de mano de obra alteró las modalidades de vida, subiendo también su costo. Cabe señalar que las posibilidades de ampliación de la ciudad eran escasas, por las franjas montañosas que la circundaban y porque los terrenos costeros estaban destinados a convertirse en barrios residenciales de lujo. La solución al problema fue que en las planicies alrededor de las ciudades se emplazaran rápidamente las favelas.

Las viviendas eran muy precarias, lo que introducía el elemento rural propio de sus habitantes, contrastando nítidamente con el resto de la ciudad. Resulta interesante enfatizar el hecho de que esta pobreza es geográficamente vertical, no horizontal, como sucede en casi todas las ciudades latinoamericanas.

En este contexto, la pobreza como postal adquiere mayor sentido y se podría leer hasta como una batalla no intencional entre la tradición y la modernidad, o entre el campo y la ciudad, la cual cada día se acercaba más a una metrópolis. Esto, bajo el supuesto de que las ciudades serían las encargadas de sacar a su país del subdesarrollo, en cuyo mayor crecimiento se garantizaría el desarrollo nacional y una mejor situación económica para sus habitantes; esto es puesto en jaque en la actualidad por el permanente incremento de la pobreza urbana.

            Desde un punto de vista jurídico las favelas son centros de producción alternativa de derecho, pero aunque aceptemos la idea clara de que lo sea y que su producción alternativa coexiste con el sistema jurídico estatal brasileño, eso no nos alejará de la idea sociológica jurídica de que las favelas reflejan la injusticia distributiva.

            De una forma sensible la película hace una reflexión sobre la vida humana, el valor que se les da a las cosas, tanto a la vida, al ser humano, a la libertad, tienen sus códigos de “honor” o de conducta pero donde ellos colocan una medida diferente a cada uno de los valores.

            Las favelas en Brasil y las zonas de narcotraficantes en México son similares, controlan un determinado espacio, no puede intervenir el Estado y aunque ignoremos esta situación no significa que desaparecerá.

            Respecto de la justicia no cabe más que reflexionar: ¿hasta donde podemos decir que la vida, el Estado, el sistema en general o internacional nos ha orillado a tener favelas y narcotráfico? ¿Es realmente justo lo que viven seres humanos día a día en estás circunstancias? ¿No podemos hacer algo al respecto?

            Existen muchas preguntas que son igualmente de complicadas de responder que nos podemos formular en la reflexión de la película Ciudad de Dios, pero el valor que nosotros tenemos o nuestra conciencia nos ofrece es ver la película y guardar el disco en el estuche y olvidar todo, o bien, reflexionar y tratar en nuestra medida de ser mejores seres humanos en un núcleo pequeño, hacer un cambio en el micro espacio para que refleje en lo macro.

domingo, 30 de septiembre de 2012

5. El valor de los valores (30/09/12)


EL VALOR DE LOS VALORES

 

                        Maribel LIMA ROMERO

 

Todos recordábamos que durante nuestra niñez, en nuestros años formativos en la educación elemental aprendimos, incluso llegamos a memorizar,  que nuestros valores universales eran: la amistad, ética, honradez, bondad, modestia, solidaridad, amor, prudencia, responsabilidad, deber, fortaleza, respeto, lealtad, libertad, patriotismo, caridad, justicia, igualdad, templanza, integridad personal, fidelidad, entre otros. Sin embargo con el paso podemos llegar a considerar que todos los valores que hemos aprendido son vitales para una convivencia armónica en la sociedad pero a la vez, un valor es considerado como tal porque las personas le atribuimos esa calidad, porque todos esos conceptos abstractos los consideramos “tan valiosos” que los realizamos y les damos importancia, no por el simple hecho de que todos esos conceptos sean clasificados como valores.

Un valor es una cualidad de un sujeto u objeto. Los valores son agregados a las características físicas, tangibles del objeto, es decir, son atribuidos al objeto por un individuo o un grupo social, modificando (a partir de esa atribución) su comportamiento y actitudes hacia el objeto en cuestión. El valor es una cualidad que confiere a las cosas, hechos o personas una estimación, ya sea positiva o negativa. Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.

Se puede decir que la existencia de un valor, por un lado, es el resultado de la interpretación que hace el sujeto de la utilidad, deseo, importancia, interés, belleza del objeto. Es decir, la valía del objeto es en cierta medida, atribuida por el sujeto, en acuerdo a sus propios criterios e interpretación, producto de un aprendizaje, de una experiencia, la existencia de un ideal e incluso de la noción de un orden natural que trasciende al sujeto en todo su ámbito. Por otro lado tenemos que Los valores se refieren a necesidades humanas y representan ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias. Por ejemplo, aunque seamos injustos la justicia sigue teniendo valor. Lo mismo ocurre con el bienestar o la felicidad, es decir, los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos.

Los valores, actitudes y conductas están estrechamente relacionados. Cuando hablamos de actitud nos referimos a la disposición de actuar en cualquier momento, de acuerdo con nuestras creencias, sentimientos y valores.

Los valores se traducen en pensamientos, conceptos o ideas, pero lo que más apreciamos es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Ella vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive, pero los valores también son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con las demás personas, permiten regular nuestra conducta para el bienestar colectivo y una convivencia armoniosa. Quizás por esta razón tenemos la tendencia a relacionarlos según reglas y normas de comportamiento, pero en realidad son decisiones, es decir, decidimos actuar de una manera y no de otra con base en lo que es importante para nosotros como valor, decidimos creer en eso y estimarlo de manera especial.

            Como hemos mencionado un valor es valioso: en sí mismo o bien es una atribución hecha por el hombre. En la primera debemos aclarar que un valor es valioso por sí mismo porque el valor ya es valioso y existe sin necesidad de que actuemos conforme a él o que lo desconozcamos como valor, si para mi ese valor no es valioso y me conduzco en contra de ese valor, aquel no perderá su calidad de valor o, bien, dejará de existir sólo porque no actúo conforme  a él.

            Ahora bien, un valor es valioso porque lo atribuye el hombre se refiere a que para cada una de las personas, debido a su formación, educación, experiencias, etcétera, tendrá diferentes cosas que le son valiosas y serán dispares entre una persona y otra. En esta tesitura valioso se refiere a algo que para el individuo signifique algo, incluso pueden llegar a ser los valores universales mencionados en el primer párrafo, pero no siempre será así, pueden ser valiosos algunos conceptos que para otros sujetos no sean cosas buenas, esta calidad atribuida por el hombre es subjetiva y está dentro de un mundo opinable o cuestionable y no es ideal, sino que es real.

            Los valores que son valiosos en sí mismos, se refiere al mundo ideal, son valores ideales y al que siempre estamos intentando llegar, son los valores mencionados en el primer párrafo, los que nos enseñan porque como sociedad aspiramos a ellos. Mientras que los valores que son valiosos por atribución de un sujeto son los valores reales, conforme a lo que nos conducimos en nuestra vida diaria, lo que es realmente valioso para nosotros sin que sea ideal para la sociedad.

 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Un cuento sobre la Justicia (Parte 3)


Viajé por muchos lugares, cruce por varios meses un mar, hasta llegar a tierra firme y entonces…bueno, creo que ustedes ya conocen la historia de como encontré a su bisabuelo, fue en un pequeño rio pescando, platicó conmigo y gracias a él pude ser maestra en la escuela de un pueblo…sí, estoy diciendo un pueblo porque era un lugar donde no había ningún rey, todo era distinto, no pienso que perfecto, pero si distinto.

Su bisabuelo y yo nos casamos, tuvimos a sus abuelos, a sus padres y ellos los tuvieron a ustedes, no vivimos con los lujos con los que viví en un castillo pero tampoco vivíamos en las condiciones que vivía antes de llegar a la iglesia, todo era tranquilo.

Nadie nunca supo de esta historia, nadie sabía cómo había sido mi vida antes de conocer a su bisabuelo, siempre que platicaban sobre mi niñez, infancia o adolescencia les indicaba que yo había nacido el día que conocí a su bisabuelo, le daba un beso y todos suspiraban. Ni siquiera el propio bisabuelo sabía lo que me había ocurrido, no sabía nada de príncipes o reyes, ni siquiera me atreví a contarle el día en que entere de lo que ocurrió con los reinos de los reyes décimo quinto.

Como todas las tardes del último domingo de cada mes, la gente iba ansiosa al muelle a esperar a los migrantes que llegaban a las nuevas tierras, todo terminaba en una fiesta popular por las noches, sin embargo siempre era bueno compartir con toda tu comunidad. Muy en el fondo mi motivo personal para asistir era encontrar a algún sobreviviente del ultimo reino que había abandonado, quería saber que todo se encontraba bien, que había armonía, paz y que el rey, mi rey, por fin era feliz, dentro de mí quería escuchar que me seguía queriendo.

Aquellos domingos interrogaba a todos para saber de que lugares provenían, pasaron un par de años y nadie sabía ni conocía ese reino, pensaba, únicamente para consolarme, que no encontraba a nadie porque habían mejorado las cosas y nadie quería escapar de un lugar tan maravilloso como el que me describía mi antiguo prometido.

Hasta que un día de una embarcación bajo una de las doncellas que me acompañaban siempre, iba con un capataz del rey que iba a ser mi esposo, al principio no los logré reconocer porque eran unos ancianos para la edad que en realidad tenían, se encontraban muy mal de salud, e incluso, la que era mi dama de compañía había perdido la vista, tardamos varias horas en poder hablar y cuando por fin lo hicimos esperamos a quedarnos solos, comenzamos a llorar y me contaron todo lo que había ocurrido en el reino desde mi partida.

Cuando yo me fui el rey efectivamente leyó la nota y mandó a buscarme por todos los medios posibles, hubo varios días en los que el personalmente salió a tratar de hallarme sin ningún éxito, el rey se volvió más duro en su carácter, lleno de odio continuo con la guerra y la población no soportó más y desfalleció, ambos reinos desaparecieron y ambos príncipes murieron en manos de sus enemigos, ni la doncella y ni el capataz sabían a ciencia cierta cuando había muerto el rey, un día fue en una batalla, dijeron, pero no sabían exactamente en cual porque después de la batalla de su muerte aun continuaban las luchas y fue entonces cuando murió el otro hermano, para ese entonces la población estaba extinta, las construcciones destruidas y los reyes de los otros reinos se fueron, los pocos sobrevivientes hicieron lo mismo y así fue como llegaron a las nuevas tierras.

Cuando acabaron de contarme esa historia, supe que el amor de mi vida finalmente había terminado. No me lo tomen, y con esto no les indico que a su bisabuelo no lo quería, simplemente sucede que existen personas que marcan  nuestras vidas de una manera significativa y pase lo que pase, siempre los recordaras, incluso ameritará sentarse con sus bisnietos en una cálida noche y contarles la historia de esas personas.

Esa es toda la historia de aquel hermoso reino que existió alguna vez en un lugar muy, muy lejano. Como ya les he dicho la historia nadie la sabía hasta ahora, también saben que soy muy anciana y que es obvio que mis días están contados, así que la historia no estará completa sin decirles qué es lo que decía la nota que le dejé al rey numero décimo quinto:

 

Mi amado príncipe,

Es un orgullo decir que el destino efectivamente nos unió, sin embargo soy yo quien decide alejarse, ello no quiere decir que no te amo…te amo y mucho pero tengo que irme porque así te ame mucho, amo más mis principios y mi forma de pensar, me amo a mi misma.

En la vida he sufrido cosas que no te podrías imaginar, pese a que las sabes, viví desde mi primer día de nacida con injusticias tanto naturales como las mismas que ha creado el hombre, supe lo que era que un bebé muriera por una enfermedad, que una madre falleciera abandonando a su bebé y a una niña, eso para mí no es justicia ni divina, ni de la naturaleza, para mi fue totalmente injusto. Supe lo que era vivir sin comer, hurgar en la basura para luchar por sobrevivir, pensé que todos vivíamos de esa forma hasta que llegue al palacio y vi como vivían ahí dentro, supe que era la desigualdad, la falta de libertad por no tener los medios suficientes para salir adelante, la injusticia social y distributiva, la injusticia que provocaba el propio hombre al hombre.

Cuando te conocí llenaste el vacío que tenia y entonces me hablaste de tu reino donde había justicia, igualdad y libertad, sin saber las personas que vivían ahí que gozaban de todo eso, pero eran felices, después de la división del reino todo se transformó para mal, era como si hubieran trasladado el reino del que provenía al reino del hombre que mas amo.

No puedo vivir así, así que decido huir, es lo que se hacer cuando se me presentan este tipo de situaciones. Sé que en unos años diré que Dios es tan injusto porque si llego a ser feliz, no será a tu lado, cuando todo lo que de jóvenes planeábamos estaba lleno de dicha y felicidad. Debo de reconocer, pese a que te amo, que tuvimos un final fatal y deprimente. Viviré queriendo saber que sucedió contigo y con el reino, sé que será una gran agonía no poder saber rápidamente lo que les paso y nunca me perdonaré si algo te pasa y no estoy a tu lado, pero aun así decido marcharme.

Hasta los últimos días de mi vida, te recordare, te soñare, te extrañare, te llorare y te amare siempre, estarás en mis pensamientos y en mi corazón donde sea que vaya, porque te amo, y éstas…son mis últimas palabras…

 

FIN

Un cuento sobre la Justicia (Parte 2)


Sí, sé lo que se están preguntando, que tiene que ver el rey número décimo cuarto, sus príncipes, que los grandes momentos de su vida, no serán necesariamente las cosas que hagan, también lo serán las cosas que les ocurran y yo, bueno pues pongan atención.

El rey amaba el pie de bayas azules que crecían en las afueras del reino, recoger las bayas implicaba arduo trabajo para una sola persona por lo que cuando las recolectábamos íbamos todas las monjas y yo, por lo regular traíamos cantidad suficiente para muchos, muchos pies, de dicha forma salíamos una vez al mes. La madre superiora enfermó de gravedad, así que las monjas la cuidaban en lo que otras cocinaban y olvidaron la recolección de bayas, fue entonces que me enviaron a recolectar lo más que pudiera de bayas azules al bosque y regresara rápidamente para ir al palacio real.

Mientras estaba recolectando un carruaje se detuvo delante de mí, el chofer me pregunto que cuál era el camino correcto para llegar al palacio, señale el camino y seguí con mi trabajo, hablaron entre ellos, fue entonces cuando bajo un joven, no era guapo, pero tenía una voz cálida y una sonrisa que al recordarla automáticamente sonrió como si estuviéramos en ese mismo momento, cuando pienso en él mis ojos ancianos me brillan y estallan de felicidad.

- la vereda se divide en dos caminos ¿me puedes indicar por donde debemos ir? - me indicó el príncipe

- a la derecha - respondí y baje la mirada

- discúlpeme si sueno insolente pero sabe cómo es el rey, mi padre, el rey décimo cuarto es amigo del rey, viviré una temporada en su reino y quisiera saber cómo deberé tratarlo

- es distraído – susurré -  no sabe como vive la gente de su reino - y pensándolo mejor creo que me escuchó porque me dijo:

- sería agradable platicar con alguien que ha vivido toda su vida en este reino, que me cuente aventuras y lo que se puede hacer en su lugar de origen, me puedes indicar dónde te puedo localizar para platicar – y sonrió

- conocer al rey y conocer a su pueblo es como conocer el sol y la luna, los dos existen pero no se juntan sin causar un eclipse, ni el rey ni el pueblo saben como son las aventuras del otro, así que príncipe ¿a cuál de los dos quieres conocer?

- te encontré de causalidad este día, tal vez el destino nos vuelva a cruzar

Toda mi vida había trabajado con el afán de obtener algo a cambio, no se te otorgaba algo sino había trabajado o luchado previamente por eso pero con él fue diferente, yo no lo hubiera conocido, no me esforcé para encontrarlo, sólo ocurrió. Subió al carruaje y continuo su camino y yo también lo hice, sin embargo las palaras del príncipe fueron proféticas, esa misma noche en el castillo entró a la cocina  escapando de la ruidosa fiesta, así la describió él, buscando un refugio y me encontró nuevamente y platicamos…resultó que el sacerdote fue su maestro durante su estancia en el castillo, por lo que me llevaba para ayudarle durante las clases. Conforme paso el año de su estancia la amistad se convirtió en amor, primero nos veíamos en el castillo, durante las clases y las fiestas, posteriormente fuera de él, todos los días hablábamos, me contaba de su reino utópico, de su familia y de lo maravilloso que seria vivir ahí los dos. Por primera vez alguien tomaba en cuenta lo que yo pensaba, le importaba mi opinión y siempre se preguntaba porque yo tenía más argumentos que él sino había tenido grandes estudios. Ese año viví la época más feliz de toda mi vida pero no existe fecha que no llegue y el príncipe tuvo que partir, con la promesa de que regresaría por mí antes de regresar a su reino y…así fue.

Cuando tenía dieciocho años llegó un carruaje a la iglesia, un hombre habló con el sacerdote y esa misma noche todos me despidieron, subí al carruaje y viaje por días y noches enteras, había perdido la cuenta de cuantos días llevábamos viajando cuando por fin llegamos, todavía puedo sentir el frío nocturno que me hacía temblar cuando baje del carruaje y entre al castillo, mi nuevo hogar. Todo el reino era tal cual lo que el príncipe me había contado.

Comprendo que es importante decir que fui la prometida del príncipe y vivía en el castillo, programaron la boda en fecha posterior a la coronación del nuevo rey número décimo quinto. Después de conocer a todos en el nuevo reino, supe que el hermano gemelo del príncipe también vivó en el reino del que yo provenía pero jamás lo conocí, ver a los dos juntos era una cosa muy…peculiar, su rostro era totalmente distinto y su forma de ser, bueno pues los dos eran fuertes y trataban de imponerse, la única diferencia es que mi entonces prometido era mas dócil y su hermano más violento.

El rey décimo cuarto tuvo miles de reuniones con el consejo de sabios y no podían llegar a ninguna solución de quien sería el nuevo rey. En vista de tal fracaso el rey junto a todos, pero al decir todos fue a todo el reino, desde la familia que vivía en la última casa del límite del reino hasta las personas que dormían en el mismo castillo. El rey número décimo cuarto, habló y dijo que el reino, no había estado nunca ante tanta dificultad para elegir su próximo rey, entonces la solución más justa era dividir el reino en dos, construir una muralla que dividiera el reino y cada uno sería rey en la mitad de su reino, todos se sorprendieron y más aun se sorprendió el rey número décimo cuarto cuando los príncipes aceptaron. Sonreí un poco al ver la cara del rey cuando no supo que decir, muy en el fondo sigo creyendo que alguno de los sabios le contó una historia que las monjas me contaban acerca de un rey “Justo” llamado Salomón, quien impartió justicia cuando intento partir en dos a un niño, bueno pues creo q el rey intentó hacer lo mismo sólo que no pensó que los príncipes quisieran dividir el reino, entonces el rey no supo si hizo lo correcto o no, aunque años más tarde sabría que lo que hizo fue sentenciar a su propio pueblo.

Así las cosas, construyeron una muralla a la mitad del reino destruyendo casas, trabajos y todo lo que estuviera cercano a la muralla, sí podrían transitar de un reino a otro y era muy necesario porque las familias quedaron divididas, algunos negocios estaban de un lado, las tierras fértiles del otro, la caballería estaban en el otro y todo fue un verdadero caos. Los sabios le decían al rey que estaba a tiempo de detener esa locura, que nombrara a un rey y parara la destrucción de su reino pero el rey se empeñaba en que dividir el reino entre sus dos hijos y darle a cada uno lo que les corresponde, eso era lo justo, los sabios cuando escuchaban esa respuesta le decían al rey – y ¿qué es lo que verdaderamente les corresponde a cada uno de tus hijos? – y el rey decía - pues la mitad de su reino.

Sigo pensando que el rey no entendió las palabras de los sabios porque los príncipes no merecían ser reyes por el simple hecho de que accedieron a dividir un reino perfecto en dos, en su propio beneficio y en perjuicio de sus súbditos. Terminaron de construir la muralla y coronaron a los dos nuevos reyes en sus distintos reinos, lo gracioso era que los dos eran el número décimo quinto.

Un día, y jamás sabremos que fue en lo que en realidad sucedió, el rey, su reina y todo el consejo de sabios amanecieron muertos, fueron envenenados por la noche, a la mañana siguiente no hubo nada que hacer salvo sepultarlos con los honores reales. Los dos nuevos reyes vivieron en nuevos palacios, destruyeron el viejo castillo y continuaron con sus vidas.

Poco a poco las cosas empezaron a cambiar…las personas de un reino no podían visitar el otro reino, ambos reinos carecían de algo que el otro reino tenía y que obviamente ninguno de los dos se prestaría, los gastos del nuevo castillo y la construcción de cosas necesarias para la vida social requirieron dinero por lo tanto comenzaron a cobrar impuestos a las personas, ese bello reino utópico se comenzaba a deteriorar y se parecería cada vez más al reino del que siempre quise huir.

Mi boda estaba destinada a celebrarse en la siguiente primavera sin embargo las discusiones entre los dos reyes eran cada vez mayor, lo que finalizaría en una guerra entre ambos reinos y mi boda que se aplazaba siempre, jamás se realizó

¿Recuerdan el rey que reinaba mi antiguo reino? Bueno, pues él llegó a vivir con el hermano de mi prometido y era él quien lo incitó a la guerra, otro rey que provenía del norte, a quien mi prometido había ido a visitar en su viaje, era enemigo del rey de mi antiguo reino y también llegó a vivir con nosotros. El único resultado fue que la guerra que los de mi antiguo reino y los del reino del norte mantenían se trasladara a ese reino antes utópico, la lucha la seguían enfrentando los viejos reyes pues traían infantería de sus propios reinos pero en territorio que no les pertenecía.

Todas las noches hablaba con mi prometido, le decía que era una locura, era una injusticia las que estaba cometiendo en contra de su pueblo, ellos no merecían guerra, no merecían el hambre, le recordaba que todo había comenzado como una lucha con su hermano y ya lo habían trasladado a otras luchas que no eran suyas, él sólo me callaba y me decía que yo no entendía muchas cosas.

Cuando podía por las tardes llevaba tres damas de compañía con canastas llenas de comida y repartía la comida entre la población que no sabía que sucedía, que no comprendía porque cambiaron tanto las cosas. Un día una señora anciana, con quien me acerqué a darle de comer, me dijo que ella había vivido toda su vida en un mundo perfecto, que no supo que era perfecto hasta que cambió, supo que era la justicia a partir de haber vivido injusticias y supo que era la maldad cuando el ambiente perdió toda bondad. Nadie de la población se había cuestionado de como vivían ni de las bendiciones que los cobijaban hasta que lo perdieron y enseguida pudieron darle un verdadero significado a lo que perdieron.

Todos los días veía morir a la gente inocente y con ellos iba muriendo aquel simpático joven del que me enamoré hasta que no encontré ningún rastro de él, ya no me escuchaba, ya no me sonreía, había semanas que ya no lo veía, y las cosas en el exterior del castillo iban empeorando.

Así que hice lo que siempre había hecho: cambiar mi rumbo. Tomé algo de ropa, comida, dinero, un caballo y hui dejándole una nota. Me fui lo más lejos que pude, no sabía donde me encontraba así que cualquier lugar era perfecto siempre que no fueran los dos reinos en los que había estado.

Un cuento sobre la Justicia (Parte 1)


MIS ÚLTIMAS PALABRAS…

 

                        Maribel LIMA ROMERO

 

Existió hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy, muy lejano, más allá de las fronteras y del estrecho lago que unía al norte con el sur, un hermoso reino donde las familias vivían prósperas, todos trabajaban y no había carencia alguna, la población se respetaba, cuidaba y apoyaba entre sí, jamás se cuestionaron sobre algún cambio en su forma de vida, porque generación tras generación vivieron así y les era funcional, ya que trabajaban como un gran sistema.

Todo se regía por un rey, cuyo nombre era…bueno, realmente no recuerdo el nombre, lo que recuerdo es que era el rey número décimo cuarto. Él se desvivió porque los habitantes de su reino continuaran con sus actividades normales, se mantuviera el sistema y que no conocieran otra manera de ser, de esta forma los infantes, que eran los nuevos integrantes a su sociedad, aprenderían ese estilo de vida y se integrarían sin mayor objeción, el rey décimo cuarto cumplía con lo que habían realizado sus antecesores, desde el rey número uno, hasta el décimo tercero.

La cualidad, muy extraña en la opinión personal de todos los que sabemos de la existencia de ese pueblo, es que la realeza jamás tuvo más de un heredero al trono, se decía que era una maldición que los reyes sólo tuvieran un solo hijo, maldición que años mas tarde sabrían que esa extraña regla era una bendición.

Sucedió, que el rey número décimo cuarto, procreó dos hijos, nacieron en una misma noche, con trescientos segundos de diferencia, aunque sus rostros no concordaban el uno con el otro, dicho evento causó asombro entre la población que esperaban como siempre a un solo príncipe.

Paso el tiempo y esos niños crecieron bajo las mismas normas de crianza que cualquier niño de la población, sin embargo, el rey intuía que tener dos príncipes era algo…mmm…diferente, y no sabía como debía actuar ante dicha circunstancia, fue entonces cuando acudió al consejo de sabios, a quienes recurría ante alguna dificultad, eran doce hombres destacables de la población, ancianos todos, habían sido guerreros, cultos, respetables, uno a uno opinaron sobre los dos príncipes, todos le indicaban que dejará que vivieran hasta la edad adulta de veintiún años y entonces decidiera quien lo remplazaría, propusieron una batalla y calificarlos por su valentía, por sus habilidades y su intelecto. El último sabio en hablar era el más viejo de todos los que estaban en el consejo, incluso era el más viejo del reino entero, abrió los ojos y aclaró su voz, miró al rey e interrogó:

-          Mi querido rey ¿tus hijos son iguales?

-          Es ya conocido por todos en el reino que mis hijos no son idénticos – respondió el rey.

-          Pero en su forma de ser ¿los príncipes son iguales? – inquirió el sabio nuevamente.

-          No – susurró el rey número décimo cuarto.

-          Tienes ahí la respuesta – rápidamente el anciano aseveró – no puedes calificar con una prueba igual a los desiguales, afectarías de alguna forma el resultado de la evaluación, debes encontrar la forma que los príncipes tengan vivencias distintas, que se desarrollen de manera individual, tal vez funcionaria si los envías en un viaje, lejos, con el cual forje su carácter y personalidad y posteriormente regresen y en ese entonces tu rey y sólo tú, con tu experiencia, sabrás de quien es tu reino.

Y así sucedió, el rey a los dos meses siguientes, recién cumplidos los trece años de edad, envió a sus hijos en un largo viaje de ocho años, con la única finalidad que conocieran diferentes ciudades, por lo que su horario de estancia en las distintas ciudades era algo inentendible pero se decía que las ciudades fueron seleccionadas cuidadosamente para cada uno de los príncipes y su duración en cada una de ellas tenía una razón de ser.

Les he estado contando una historia y como es la primera vez que la escuchan deberán saber que aunque hay muchas cosas que aprender de esta historia, puede que lo que les diré en un momento sea la más importante de todas: los grandes momentos de su vida, no serán necesariamente las cosas que hagan, también lo serán las cosas que les ocurran, a cada instante su vida puede cambiar totalmente, es como si Dios nos asignará un plan y ese plan siempre está llevándose a cabo, asegurándose de que estén exactamente donde deben de estar en el momento que tienen que estar, es decir, en el lugar y momento adecuado.  Sé que se están preguntando que tiene que ver todo esto con el rey y sus príncipes y no, no se han distraído mientras les cuento, tampoco es porque yo esté confundiendo las cosas a consecuencia de mi anciana edad, simplemente ya entenderán más adelante porque les digo ésto ¡todo a su tiempo!

Yo había nacido en otro reino muy lejos del reino del que les he hablado, en mi reino al salir a las calles te encontrabas ante un olor singular, todavía recuerdo el olor fétido que se desprendían de las viviendas, al regresar a tu cabaña los zapatos, si es que lograbas tener algunos, estaban llenos de lodo, la gente trabajaba y a pesar de ello sólo tenían dinero para sobrevivir.

También teníamos un rey al que nunca conocimos y siempre estaban los ministro de economía por las calles cobrando impuestos y después de dar tu aportación obligatoria decían: ¡oh, son tiempos difíciles para todos! Por el carácter de nuestro rey constantemente vivíamos en guerras con otros reinos por lo que requerían nuevos integrantes en su infantería, y literalmente eran infantes los que luchaban por el reino porque en época de guerra tenias que dar como tributos a tus hijos varones de doce años para morir en batallas. No teníamos conocimiento de otro estilo de vida, porque desde que nacimos fue lo único que conocimos.

Sólo conocí a mi madre y no la recuerdo muy bien porque murió cuando yo iba a cumplir seis años, dio a luz a mi hermana y falleció en un frio y oscuro establo, recuerdo que sólo tome a mi hermana y deje el cuerpo de mi madre con los dueños del establo y jamás supe que sucedió con el, trate por todos los medios de que mi hermana sobreviviera lo más que pudiera, pero que podría saber una niña de seis años sobre crianza neonatal, enfermó a las pocas semanas, así que una vecina tomó a mi hermana para sanarla y al siguiente día vi como sin alimentos, sin medicina, mi hermana perdió poco a poco la vida y nadie pudo hacer algo, en la noche del día en que perdí a mi ultimo familiar fui entregada a un viejo sacerdote en la iglesia del reino, estaba agradecida ya que si hubiera sido varón me hubieran llevado a los cuarteles del ejército.

Vivir con el sacerdote y las monjas en la parroquia no era tan desagradable, me enseñaron a leer, escribir, bordar, cocinar, siempre diciéndome que eso debían de hacer las mujeres porque cuando Dios nos creó hizo al hombre y a la mujer diferentes y que por lo tanto sus actividades también debían ser diferentes, si yo bordaba o cocinaba estaba actuando conforme lo que Dios quería que yo hiciera y eso era la forma más justa de agradecer a Dios. Creer o no en esas palabras era lo menos importante cuando a una niña hambrienta le dan algo de comida y seguridad.

Cuando cumplí doce años, las monjas me llevaron a ayudarlas a cocinar al palacio del rey, cuando entramos a los límites del castillo comprendí en donde estaba todo el dinero de los impuestos del pueblo, la gente tenía majestuosos trajes y vestidos, nunca había visto tantas luces reunidas en una habitación que parecía de día, olía a azucenas frescas todo el lugar, créanlo o no yo juraba que esa noche había estrellas en todo el piso y era un sueño lo que estaba viviendo.

Cada quince días el rey ofrecía un gran festín a la corte real y algunos invitados famosos de otras comarcas. Las monjas y yo íbamos como simples cocineras al palacio y el sacerdote iba como invitado, la población no sabía que había detrás de los muros del castillo y creo que si se hubieran enterado compararían su vida con los de la corte real e identificarían sus carencias, su falta de oportunidades y todas las injusticias en que vivíamos, tanto las naturales porque nos tocó vivir de esa forma, como las que ocasiona el hombre al mismo hombre.

Acostumbrada con mi rutina diaria y la forma servil dentro del palacio, aunado al voto del silencio ya que no podíamos platicar con ningún invitado, llegue a la edad de quince años, yo me imagino que las monjas planeaban convertirme en monja, así que el tema del matrimonio estaba cancelado, les digo que lo imagino, pero es algo seguro porque planificaban mi vida entera. Para mis quince años ya había vivido muchas pérdidas, tristezas, había luchado constantemente por sobrevivir, por hacer que las cosas cambiaran para mí, así que decidí continuar aprendiendo, aunque seguía creyendo que era por mí y no por Dios, tal cual me decían las monjas, para que un día pudiera ser diferente y no terminar como el resto de la población de mi reino, así sea que la alternativa fuese ser monja.